La biblioteca · 1834 – 1892
Charles H. Spurgeon,
el príncipe de los predicadores.
Pastor bautista de Londres conocido como «el príncipe de los predicadores». Fundó el Metropolitan Tabernacle, donde miles acudían cada domingo para escuchar predicaciones marcadas por una claridad evangelística poco común y un amor pastoral profundo por las almas.
Aquí están sus sermones, traducidos al español y completos — no resúmenes. Cada uno con su texto bíblico, su idea central y el sermón entero, tal como se predicó.
Explorar los 277 sermones
Predicó cada domingo en el Metropolitan Tabernacle de Londres ante miles de personas, durante casi cuatro décadas.
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277 sermones
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Volumen 1
1855 · New Park Street Pulpit
1 Corintios 11:24
El cristiano debe hacer de Cristo el monarca de su memoria. Recordarle continuamente—Su persona, Sus sufrimientos y Su sacrificio—es lo que da esperanza al pecador, paciencia al perseguido, fortaleza al tentado y consuelo al moribundo. «Haced esto en conmemoración Mía» es el gentil mandamiento del Salvador a todo aquel que le ama.
7 ene 1854Vol. 129 min de lectura - 3
2 Reyes 7:19
La incredulidad es el pecado raíz de toda iniquidad: duda de la promesa y del poder de Dios, paraliza la obra del Evangelio en el alma, y trae sobre el incrédulo un castigo eterno en el que verá las bendiciones del cielo sin jamás disfrutar de ellas.
14 ene 1855Vol. 132 min de lectura - 6
Juan 14:16-17
El Espíritu Santo no es una influencia ni una emanación, sino una Persona divina —tan real como el Padre y el Hijo— que actúa en unión con Ellos en nuestra salvación, mora para siempre en el creyente y es despreciado por el mundo solo porque no le ve.
21 ene 1855Vol. 131 min de lectura - 10
Apocalipsis 5:10
Los redimidos delante del trono cantan «Nos has hecho reyes y sacerdotes para nuestro Dios, y reinaremos sobre la tierra». Esa canción contiene tres glorias: lo que el Cordero hizo por nosotros, los honores que nos confirió y el futuro que nos espera. El cielo no canta a la criatura, ni al libre albedrío, ni al mérito humano; canta sólo al Redentor que con Su sangre nos compró y nos coronó.
28 ene 1855Vol. 132 min de lectura - 4
Mateo 12:20
Cristo es tan tierno con los suyos que no quebrará la caña cascada ni apagará el pábilo humeante: los santos débiles, despreciables a los ojos del mundo, son sostenidos por Él hasta llegar a la victoria final.
4 feb 1855Vol. 131 min de lectura - 9
2 Corintios 3:17
Donde el Espíritu del Señor mora, allí hay verdadera libertad: libertad de la esclavitud, la pena, la culpa, el dominio del pecado, el temor servil a la ley y el miedo a la muerte; y libertad para gozar de la Biblia, el trono de gracia, la ciudad de Sion y el cielo mismo.
18 feb 1855Vol. 131 min de lectura - 12
Salmo 127: 2
«A Su amado dará Dios el sueño». Spurgeon distingue seis clases de descanso peculiar que el Padre concede a los Suyos —y que el mundo no puede comprar ni imitar—: desde el sueño profético del antiguo pacto hasta el último y más dulce sueño, el del santo que muere en paz. Es el reposo de los hijos amados, no la inquietud agitada del avaro o del ambicioso.
4 mar 1855Vol. 131 min de lectura - 13
2 Corintios 1: 5
«Así como abundan las aflicciones de Cristo en nosotros, abunda también por el mismo Cristo nuestra consolación». Hay un sufrimiento que es propio del cristiano y nadie más lo conoce; pero Dios ha medido para él una consolación divina exactamente proporcionada a esa aflicción. La copa del consuelo siempre llena hasta el borde la copa del dolor.
11 mar 1855Vol. 133 min de lectura - 14
1 Juan 5: 4
«Esta es la victoria que vence al mundo: nuestra fe». Spurgeon predica una victoria mayor que las de Alejandro o César —vencer al mundo en sus seducciones, sus terrores y sus persecuciones—; muestra que sólo el nacido de Dios libra esta batalla, y que la única arma que la gana es la fe que se aferra a Cristo.
18 mar 1855Vol. 131 min de lectura - 16
Hechos 9:11
«He aquí, él ora» fue la palabra del cielo cuando Saulo de Tarso fue convertido. Esa breve frase es el anuncio inequívoco de que un alma ha pasado de muerte a vida, el argumento que disipó los temores de Ananías y la aplicación que nos confronta hoy: ¿oras tú? Porque donde no hay oración, no hay vida espiritual.
25 mar 1855Vol. 132 min de lectura - 17
Génesis 49:23-24
«Le causaron amargura los arqueros, mas su arco se mantuvo poderoso». La bendición de Jacob sobre José es retrato del santo perseguido y, sobre todo, retrato de Cristo. Los arqueros disparan flechas envenenadas, pero las manos del Poderoso de Jacob sostienen los brazos del creyente, como sostuvieron al Pastor, la Roca de Israel.
1 abr 1855Vol. 129 min de lectura - 18
Mateo 28:6
«Venid, ved el lugar donde fue puesto el Señor». El sepulcro vacío es la mejor escuela del cristiano. Spurgeon nos lleva por la mano hasta la tumba de Jesús para invitarnos a entrar, examinarla con reverencia, sentir lo que ella despierta y aprender las doctrinas que enseña: la resurrección, la victoria sobre la muerte y la esperanza viva del creyente.
8 abr 1855Vol. 128 min de lectura - 19
2 Samuel 23:5
Las últimas palabras de David son un cántico que mira más allá de las tristezas de la familia y del trono y descansa en el pacto eterno: «ordenado en todas las cosas, y será guardado». Aunque su casa no era como debiera ser, Dios había hecho con él un pacto firme; y eso era toda su salvación y todo su deseo.
15 abr 1855Vol. 133 min de lectura - 21
Hechos 4:13
Los enemigos de los apóstoles los reconocieron porque «habían estado con Jesús». La marca que distingue al pueblo de Cristo no es el ropaje religioso ni la profesión de fe, sino el parecido visible con el Maestro: santidad, valor, humildad y amor que llevan grabado el sello del que estuvo treinta y tres años en la tierra.
29 abr 1855Vol. 133 min de lectura - 23
1 Corintios 15:56-57
«El aguijón de la muerte es el pecado, y el poder del pecado es la ley». Spurgeon contempla la muerte como un dragón armado de un aguijón, y el aguijón armado por la ley santa de Dios. Pero por encima del monstruo se levanta el grito de victoria: «Gracias sean dadas a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo».
13 may 1855Vol. 133 min de lectura - 22
1 Corintios 10:12
«El que piensa estar firme, mire que no caiga». La presunción es la antesala de la caída: dondequiera que el creyente se sienta más seguro de sí mismo, allí está el peligro mayor. Spurgeon describe el carácter del presuntuoso, el peligro que corre y el consejo divino: humildad, vigilancia y dependencia continua de la gracia que sostiene.
13 may 1855Vol. 133 min de lectura - 25
Salmos 17:15
«En cuanto a mí, veré tu rostro en justicia; estaré satisfecho cuando despierte a tu semejanza». Spurgeon medita en el espíritu y el contenido de esta esperanza: ver el rostro de Dios y ser hecho semejante a Cristo. Allí, y sólo allí, el alma encontrará al fin satisfacción plena y eterna; y termina con un contraste solemne sobre los que mueren sin esa esperanza.
20 may 1855Vol. 132 min de lectura - 24
Isaías 43:25
«Yo, yo soy el que borro tus rebeliones por amor de mí mismo, y no me acordaré de tus pecados». Texto de salvación por excelencia. Spurgeon analiza a quiénes se dirige (los más grandes pecadores), el hecho del perdón (acto soberano y divino), su razón (el propio amor de Dios) y su promesa (olvido eterno de la culpa).
20 may 1855Vol. 127 min de lectura - 28
Ezequiel 34:26
«Daré bendición a ellas y a los alrededores de mi collado, y haré descender la lluvia en su tiempo; lluvias de bendición serán». Dios promete a Su Iglesia un doble privilegio: ser bendición para el mundo y ser bendecida con lluvias del cielo. La Iglesia es el canal por el que Dios riega la tierra y, a la vez, el huerto regado de Su Espíritu.
3 jun 1855Vol. 128 min de lectura - 29
Juan 14:22
«Señor, ¿cómo es que te manifestarás a nosotros, y no al mundo?». La pregunta de Judas (no el Iscariote) descubre un gran hecho: Cristo se revela en intimidad a los Suyos por una manifestación que el mundo no puede recibir. Spurgeon expone el hecho mismo y luego responde la pregunta sobre el cómo y el porqué de esa revelación discriminadora.
10 jun 1855Vol. 127 min de lectura - 31
Isaías 26:9
«Con mi alma te he deseado en la noche». Spurgeon habla a tres clases de oyentes: al creyente firme que atraviesa la noche del alma, al despertado que comienza a desear a Dios, y al pecador descuidado que aún no anhela ni la salvación. La nota común es que el deseo verdadero por Dios sólo puede venir de Dios mismo, y donde existe ese anhelo —aun sin luz— hay una obra de gracia.
24 jun 1855Vol. 134 min de lectura - 32
Lucas 17:5
«Auméntanos la fe», pidieron los Apóstoles. Si los doce más fuertes necesitaban un aumento de fe, ¡cuánto más nosotros! Spurgeon examina el objeto de la petición (la fe), las razones por las cuales debe ser aumentada y la fuente de su crecimiento, mostrando que una fe pequeña salva, pero sólo una fe grande honra al Salvador y vive con poder.
1 jul 1855Vol. 133 min de lectura - 33
Salmos 47:4
«Él nos elegirá nuestras heredades». Spurgeon defiende que el deseo más sabio del cristiano es renunciar a elegir su propia suerte y dejar que Dios escoja por él. La pretensión de elegir nuestro propio camino siempre acaba en amargura; la entrega filial al Padre siempre acaba en bendición, porque Dios escoge mejor que nosotros, conoce el fin desde el principio y nos ama más de lo que nos amamos a nosotros mismos.
8 jul 1855Vol. 133 min de lectura - 35
Isaías 48:10
«Te he escogido en horno de aflicción». No todos los que sufren son del pueblo de Dios, pero todos los del pueblo de Dios pasan por el horno. Spurgeon muestra que la aflicción es el lugar de la elección, el horno donde Dios refina —no como a la plata, sin perder nada— y la marca distintiva de los hijos.
12 ago 1855Vol. 133 min de lectura - 36
Nahúm 1:3
Sentado al fresco de la tarde, Spurgeon mira las nubes y aprende lecciones del «gran salón de la universidad de la Naturaleza». La Escritura las llama «el polvo de los pies de Jehová» — recordatorio de Su grandeza, juicio y providencia. El predicador desgrana enseñanzas sobre el carácter de Dios escritas en el cielo para quien tiene ojos para leerlas.
19 ago 1855Vol. 130 min de lectura - 37
Romanos 5:20
«La ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia». Spurgeon ataca la mezcla popular de Ley y Evangelio, sosteniendo que la Ley fue dada para revelar el pecado, no para salvarlo. Sólo cuando el alma cae aplastada bajo la Ley, el Evangelio brota como sobreabundancia de gracia.
26 ago 1855Vol. 132 min de lectura - 43
Job 5:26
La muerte del cristiano no es la muerte que el mundo conoce. Spurgeon describe el último viaje del creyente como el regreso del peregrino a la casa, el sueño del trabajador después de la jornada, el desembarco del marinero en el puerto. Lo que para el mundo es derrota, para el santo es coronación.
9 sep 1855Vol. 132 min de lectura - 38
Jeremías 5:10
«El reino de los cielos se hace fuerza, y los valientes lo arrebatan». Spurgeon usa la imagen militar del asalto a una fortaleza para describir la oración del alma que no acepta un «no» por respuesta. Los valientes en el espíritu son los que trepan los muros de las promesas, escalan las almenas del cielo y toman el reino con santa violencia.
16 sep 1855Vol. 131 min de lectura - 45
Santiago 5:19-20
La conversión no es una reforma exterior, ni una decisión meramente humana; es un cambio profundo del corazón obrado por el Espíritu Santo. Spurgeon describe sus marcas: una nueva visión del pecado, una nueva visión de Cristo, un nuevo amor por la santidad y un nuevo trato con Dios.
7 oct 1855Vol. 135 min de lectura - 46
Salmos 90:1
«Señor, tú nos has sido refugio de generación en generación». Esta oración de Moisés —escrita probablemente en el desierto, sin tienda permanente— confiesa que el verdadero hogar del pueblo de Dios no es un país ni una casa, sino el Señor mismo. Spurgeon recorre lo que significa que Dios sea nuestra «habitación»: refugio, descanso, herencia y consuelo a través de las generaciones.
14 oct 1855Vol. 131 min de lectura
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